lunes, 9 de junio de 2014

Spinoza

La inmanencia es el ente intrínseco de un cuerpo; en filosofía se califica a toda aquella actividad como inmanente a un ser cuando la acción perdura en su interior, cuando tiene su fin en otro mismo ser. Se opone por lo tanto a trascendencia.
Así, Agustín de Hipona pudo decir que la inmanencia es, precisamente, la propiedad por la que una determinada realidad permanece como cerrada en sí misma, agotando en ella todo su ser y su actuar. La trascendencia supone, por tanto, la inmanencia como uno de sus momentos, al cual se añade la superación que el trascender representa.
Estos conceptos ocuparon también un papel importante en la filosofía escolástica, de la cual emanan los términos actio immanens y actio transiens y se constituye la absoluta diferencia entre ambas expresiones. Autores como Wolff y Spinoza adoptaron esta interpretación, sobre todo en este último, donde la inmanencia se erige como un punto de apoyo y noción elemental del método spinozista. Esto se debe a que según Spinoza Dios es causa inmanente en oposición a causa transitiva de todas las cosas en este método. Si Dios es la causa de todas las cosas que residen en Él, y que todo está en Dios, fuera de Él no es concebible la existencia de ningún cuerpo porque Dios es causa inmanente y no transitiva de todo lo que existe. Esta corriente, calificada también como “inmanentismo racionalista” es propia del pensamiento moderno; la trascendencia se suele ubicar en las filosofías contemporáneas.
El sistema de Spinoza se identifica con cualquier planteamiento filosófico perteneciente al panteísmo, de modo que inmanencia en este caso es un concepto en el que la existencia de todos los seres no puede ser explicada sin la presencia de Dios.
También se considera filosofía inmanentista la que mantiene la preeminencia de la experiencia religiosa interna por encima de la sapiencia reflexiva de Dios. En Maurice Blondel y sobre todo en Edouard Le Roy tenemos una acérrima defensa de esta perspectiva.
El concepto de inmanencia, entendido aquí como total y consciente rechazo de la trascendencia, es también importante en la tradición marxista. Particularmente, Antonio Gramscicalifica la filosofía de la praxis como un "inmanentismo absoluto", un "historicismo absoluto" y un "humanismo absoluto".

panteísmo

El panteísmo es una concepción ontológica y teológica según la cual el Universo, la naturaleza y la divinidad son equivalentes e idénticos. Bajo este horizonte de pensamiento, la realidad entera (la suma de todo lo existente) es comprendida como la manifestación o la sustancia misma de Dios. Etimológicamente, el término procede del griego πᾶν (pan, "todo") y θεός (theos, "Dios"), sintetizándose en la formulación categórica: «Todo es Dios y Dios es todo».

Aunque la postura filosófica es tan antigua como la metafísica presocrática y las tradiciones del Oriente, la acuñación del término técnico es moderna. Fue empleado por primera vez por el matemático Joseph Raphson en su obra De Spatio Reali (1697) y popularizado posteriormente por el filósofo librepensador John Toland en Socinianism Truly Stated (1705).


I. Estructura Ontológica: La Disolución de la Trascendencia

En el marco de la teología filosófica, el panteísmo opera mediante la colisión y fusión de dos categorías ontológicas fundamentales: Dios y el Mundo. A diferencia del monoteísmo clásico (judaísmo, cristianismo e islamismo), que sostiene una distinción categórica y una brecha ontológica entre el Creador trascendente y la creación contingente (fórmula de la creatio ex nihilo), el panteísmo establece un monismo radical donde toda la realidad se reduce a una sola sustancia o principio.

En esta cosmovisión, la categoría de la trascendencia divina (Dios como entidad subsistente fuera o más allá del cosmos) queda anulada. Dios es concebido en términos de inmanencia absoluta: no existe una realidad fuera de la totalidad divina, y la divinidad no posee una personalidad o voluntad separada de las leyes y dinámicas de la naturaleza.


II. Tipología Teológica del Panteísmo

Desde la historiografía de la filosofía y la teología dogmática, el panteísmo no se presenta de forma unívoca, sino que se despliega en dos vertientes principales según la dirección del reduccionismo ontológico:

1. Panteísmo Acósmico o Espiritualista (Teopanismo)

En esta modalidad, la divinidad es considerada la única realidad sustancial y verdadera. El mundo físico y la diversidad de las criaturas se reducen a meras manifestaciones, emanaciones, accidentes o ilusiones de la sustancia divina. El cosmos es interpretado como una continua teofanía (manifestación visible de Dios). Ejemplos históricos de esta línea se encuentran en la filosofía de Parménides, el sistema monista del Advaita Vedānta en el hinduismo (a través de la noción de Brahman y Māyā), el neoplatonismo de Plotino y las especulaciones místicas de Juan Escoto Erígena.

2. Panteísmo Naturalista o Materialista

En el extremo opuesto, la naturaleza física y el cosmos perceptible son elevados a la categoría de única realidad sustancial. Dios no es concebido como un ser personal o espiritual, sino como el principio orgánico, la ley rectora, la energía unificadora o la autoconciencia interna del propio Universo. Esta postura, que bordea el ateísmo al despojar a Dios de todo atributo supramundano, se refleja en el estoicismo grecorromano (con su noción del Lógos como fuego creador inmanente) y en el materialismo ilustrado del siglo XVIII.


III. Precisiones Categóricas: Panteísmo frente a Panenteísmo

Para evitar confusiones conceptuales frecuentes en la teología sistemática, es preciso delimitar el panteísmo de otras figuras afines:

  • Panteísmo (God = World): Dios y el Universo son estrictamente coextensivos e idénticos. No hay nada en Dios que no esté en el mundo, ni nada en el mundo que no sea Dios.
  • Panenteísmo (World ⊂ God): Formulado conceptualmente por Karl Christian Friedrich Krause y desarrollado por teólogos contemporáneos como Charles Hartshorne y Jürgen Moltmann, sostiene que el Universo está contenido dentro de Dios, pero la divinidad no se agota en el cosmos; Dios abarca el mundo pero preserva una dimensión de trascendencia.
  • Politeísmo y Animismo: Aunque algunos sistemas politeístas perciben fuerzas divinas distribuidas en la naturaleza, el panteísmo trasciende la pluralidad de dioses personales subordinándolos a una única sustancia o principio cósmico unificado.

IV. El Panteísmo en la Historia del Pensamiento Teológico

La formulación filosófica más rigurosa y célebre del panteísmo en la Modernidad fue desarrollada por Baruch Spinoza en su Ethica Ordine Geometrico Demonstrata (1677). Spinoza sintetizó esta perspectiva en la famosa fórmula latina: Deus sive Natura («Dios o la Naturaleza»). Spinoza distinguió entre:

  • Natura naturans (Naturaleza naturante): Dios considerado como causa libre y principio activo de la sustancia.
  • Natura naturata (Naturaleza naturada): La totalidad de los modos, atributos y fenómenos físicos que brotan de la necesidad divina.

Desde la perspectiva de la teología cristiana ortodoxa, el panteísmo ha sido históricamente criticado porque, al disolver la frontera entre Creador y criatura, compromete doctrinas fundamentales como el libre albedrío humano, la responsabilidad moral, la existencia del mal (que pasaría a ser parte de la propia sustancia divina) y la posibilidad de una relación personal de oración y gracia entre el ser humano y un Dios vivo.

lunes, 5 de mayo de 2014

balance


lunes, 28 de abril de 2014

MUDRAS


¿CUÁNTO TIEMPO SE DEBE PRACTICAR UN MUDRA?...


Los Mudras son utilizados para canalizar, equilibrar y restaurar el nivel energético de nuestro cuerpo. Al realizar estas presiones en el cuerpo, la energía puede fluir por los “nadis” –canales energéticos – y proporciona paz, seguridad y tranquilidad al meditante.

Por lo general, los Mudras deben practicarse con las dos manos a la vez. Los dedos se van uniendo entre sí de maneras muy diversas y con presiones muy diversas donde a veces sólo es necesario un leve roce y otras se necesita una gran presión. Debido a la diferente cualidad de cada uno de ellos, es recomendable utilizarlos durante un tiempo determinado que suele ir de 3 a 45 minutos y generalmente es conveniente realizarlos una vez al día como mínimo.
Para mejorar los resultados, se recomienda mantener una de las posturas durante un total de 45 minutos al día. Pero si se practican por más tiempo, los resultados se pueden producir rápidamente a excepción de determinados Mudras que deben aplicarse con mucho cuidado. Si uno no tiene la posibilidad o la paciencia de practicarlos durante 45 minutos seguidos, se puede dividir ese tiempo en porciones de 10 o 15 minutos.

Para principiantes o iniciados, es recomendable escoger un lugar tranquilo donde nada ni nadie nos interrumpa, alejados de ruidos y preferiblemente a solas y en silencio. Una vez que ya dominemos la técnica, se puede realizar en otros lugares (descanso del trabajo, paseando por el parque, en la playa, en compañía, etc.).
Los Mudras se pueden practicar según nuestras propias necesidades. Podemos hacer un Mudra específico para aliviar un malestar o ayudar a curar una enfermedad determinada. — with Ana Cortez.



A mudrā (Listeni/muːˈdrɑː/; Sanskrit: मुद्रा "seal", "mark", or "gesture"; Tibetan. ཕྱག་རྒྱ་, chakgya) is a symbolic or ritual gesture in Hinduism and Buddhism.[1] While some mudrās involve the entire body, most are performed with the hands and fingers.[2] A mudrā is a spiritual gesture and an energetic seal of authenticity employed in the iconography and spiritual practice of Indian religions and traditions of Dharma and Taoism.
One hundred and eight mudras are used in regular Tantric rituals.[3]
In yoga, mudrās are used in conjunction with pranayama (yogic breathing exercises), generally while seated in Padmasana, Sukhasana or Vajrasana pose, to stimulate different parts of the body involved with breathing and to affect the flow of prana in the body.

Sé feliz


La Gimnasia Cerebral

El sociólogo estadounidense Paul Dennison, después de tener varias experiencias con sus pacientes que acudían a él por problemas de aprendizaje, expresión, concentración, entre otros, buscó la forma de comunicar las neuronas de las persona.

Es así como creó  Brain Gym o gimnasia cerebral, la cual logra unir el hemisferio cerebral izquierdo con el derecho provocando así un mayor nivel de concentración, creatividad, mejorar las habilidades motrices y propiciar el aprendizaje. 

Esta gimnasia para el cerebro es utilizada también como una herramienta útil para solucionar problemas de lectura, escritura, dislexia o hiperactividad.

Estos ejercicios son usados principalmente en niños desde los 6 meses, pero también son aplicados en algunas empresas donde se busca la unión del equipo, potenciar la creatividad y la motivación. Se ha expandido al punto de estar presente en al menos 80 países del mundo. En Inglaterra el Brain Gym se aplica a escuelas públicas donde es patrocinado por las autoridades locales, financiada por el Estado y si los profesores lo aplican a los estudiantes, cuentan como créditos extra para ellos. 

Existe una serie de 26 movimientos corporales sencillos que ayudan a conectar ambos hemisferios del cerebro, pero acá les presentamos 7 ejercicios prácticos para realizar en cualquier situación.

Recomiendan realizar los ejercicios todos los días por 30 segundos y repetir cada uno unas 10 veces. Además, antes de comenzar es necesario mantener una respiración abdominal (no torácica) y beber un poco de agua. Veamos cómo ejercitar el cerebro.

1. Gateo cruzado

Tocar enérgicamente la rodilla izquierda con el codo derecho y viceversa.

• Activa el cerebro para mejorar la capacidad media visual, auditiva, kinesiológica y táctil.
• Favorece la concentración.
• Mejora los movimientos oculares.
• Mejora la coordinación.

2. La lechuza

Poner una mano sobre el hombro del lado contrario, apretándolo firme, y girar la cabeza hacia ese lado. Respirar profundamente y botar el aire girando la cabeza hacia el hombro contrario. Repetir el ejercicio con el otro lado.

• Estimula la comprensión lectora.
• Libera la tensión del cuello y hombros.

3. Doble Garabateo


Dibujar con las dos manos al mismo tiempo, hacia adentro, afuera, arriba y abajo.

• Estimula la escritura y la motricidad fina

4. Botones del cerebro


Poner una mano en el ombligo y  con la otra mano dibujar ‘unos botones imaginarios’ en la unión de la clavícula con el esternón (como hacia el pecho), haciendo movimientos circulares en sentido del reloj.

• Estimula la vista
• Mejora la coordinación bilateral.

5. Bostezo enérgico


Poner la yema de los dedos en las mejillas, simular un bostezo y hacer presión con los dedos.  

• Estimula la expresión verbal y la comunicación.
• Oxigena el cerebro, relaja la tensión del área facial.
• Mejora la visión.

6. Ocho perezoso o acostado


Dibujar imaginariamente o con lápiz y papel, un ocho grande ‘acostado’ (de manera horizontal: ∞). Se comienza a dibujar en el centro y se continúa hacia la izquierda, se vuelve al centro y se termina el ocho al lado derecho.

• Estimula la memoria y la  comprensión.

7. Sombrero del pensamiento


Poner las manos en las orejas y tratar de “quitarle las arrugas” empezando desde el conducto auditivo hacia afuera.  

• Estimula la capacidad de escucha.
• Ayuda a mejorar la atención, la fluidez verbal y a mantener el equilibrio.




La Gimnasia Cerebral es un conjunto de ejercicios que estimulan las capacidades cerebrales, acelerando el proceso de aprendizaje. Realizara es muy sencillo, aquí te damos algunos ejercicios:


  1. Consumir agua todos los días ya que es elemental para tus neuronas.
  2.  Colocar una mano sobre el ombligo y con la otra, con firmeza masajear los dos puntos debajo de la clavícula (en su unión con el esternón) y alternar las manos.
  3. Mano derecha sobre la rodilla izquierda, luego mano izquierda sobre la rodilla derecha. Se puede realizar también tocando en un movimiento hacia atrás derecha con pié izquierdo y viceversa
  4. Codo derecho sobre la rodilla izquierda, luego codo izquierdo sobre la rodilla derecha.
  5. Hacer el simbolo ∞ (infinito) con los ojos, o con los brazos, las piernas, la cintura o los pies.
  6. dos entrelazados apoyados sobre el pecho formando un gancho y pies cruzados. Manos juntas yema contra yema.
  7. Imaginarse un reloj del tamaño del campo visual y pasar la mirada lentamente y deteniéndose, entre la 1 y las 7, de las 11 a las 5, de las 10 a las 4 y así, hacer combinaciones diferentes de extremo a extremo.
  8. Levántate y cierra los ojos. Levanta los dos brazos estirándolos hacia los lados. Ahora levanta el pie que mas utilizas y pon lo en forma de cuatro (No abras los ojos, a menos que pierdas el equilibrio). Realiza una respiración profunda y suelta lentamente el aire. Manteniendo tus brazos levantados, muevelos hacia adelante, permanece unos cinco segundo en esta posición. Repite el ejercicio ahora con el pie contrario.
  9. Coloca las manos con las palmas hacia abajo enfrente de tu cuerpo y a nivel del cuello. Se hace un círculo con la mano izquierda, moviendo esta hacia el pecho, bajándola y subiéndola, hasta llegar a la posición anterior. Se hace lo mismo con la mano derecha pero en sentido contrario, es decir, el círculo se hace hacia afuera, de tal manera que las manos se crucen varias vece arriba y abajo. Luego se puden invertir los sentidos de los movimiento con ambas manos.
  10. Cruzar los dedos. Se trata de intercambiar, simultáneamente, los dedos índice y meñique de cada, una rutina que ayuda a que los dos hemisferios cerebrales se conecten. Permiten la interconexión de diferentes áreas de la corteza cerebral, de manera que, cuando realiza una actividad, habrá un mejor potencial.
Tomado del libro “Gimnasia Cerebral”  de Luz María Ibarra 


Ibarra Luz María (2001): “Aprende fácilmente con tus imágenes, sonidos y sensaciones”, 2ª edición, Ed. Garnik, México, D.F.
Ibarra Luz María (2003): “Aprende mejor con Gimnasia Cerebra”, 11ª edición, Ed. Garnik, México, D.F.
Hinojosa, Marcela (2003): “Impulsa tu inteligencia”, Ed. Trillas, México, D.F.
Sordo, Rosa Mª (2001): “Una aventura divertida con mapas mentales”, Ed. Garnik, México, D.F.
Buzan, Tony (1993): “El libro de mapas mentales”, México, D.F.
Sambrano, Jazmín; Steiner, Alicia (2000): “Mapas Mentales. Agenda para el éxito”, Ed. Alfaomega, México, D.F.
Rodríguez, Mauro (1995): “Mil ejercicios de creatividad clasificados”, Ed. McGraw-Hill, México, D.F.
Beyer, Günther: “Aprendizaje creativo”, Ed. Mensajero, Bilbao.





¿Qué ocurre en tu cerebro cuando tejes?

Por Jacque Wilson, CNN

domingo, 27 de abril de 2014

共感







Power and Purpose in a Stressed-Out World

George Burr Leonard (1923 – January 6, 2010) was an American writer, editor, and educator who wrote extensively abouteducation and human potential. He was President Emeritus of the Esalen Institute, past-president of the Association for Humanistic Psychology, President of ITP International,[1] and a former editor of Look Magazine. He was a former United States Army Air Corpspilot, and held a fifth degree black belt in aikido.[1]
Leonard was a co-founder of the Aikido of Tamalpais dojo in Corte Madera, California. He also developed the Leonard Energy Training (LET) practice for centering the mind, body, and spirit.[2] Leonard died at his home in Mill Valley, California on January 6, 2010 after a long illness and was survived by his wife and three daughters. He was 86 years old.[3]

Books




The World Health Organization has recognized stress as a worldwide epidemic.
Stress is at the root of much of our physical disease as well as our emotional dis-ease.
Unmanaged stress can influence the onset of heart attacks and strokes, gastro-intestinal
problems, diabetes, insomnia, headaches, and depression, to name a few. Studies show
that four out of five doctor visits in the U.S. are stress related, and U.S. industries spend
over 300 billion dollars a year on stress related costs.
We have become so busy that we have multi-tasked our way right out of the present
moment – and out of our own health and happiness.
While the medical world continues to create and mass-market expensive and risky
pharmaceuticals, and while people search aimlessly – and often unsuccessfully – to
find their own life-plan to counteract the devastating effects of stress, master teacher
Thomas Crum has reached the simplicity on the other side of complexity. The result is
Three Deep Breaths, a deceptively simple and extraordinarily effective technique to
combat stress and emerge as our most powerful and vital selves.
How better to teach this technique than in an entertaining story that can be read in a
short sitting? Thomas Crum uses the popular parable format to tell the tale of Angus,
a harried worker struggling to achieve that ever-elusive work/life balance and to break
through the negative habits that lead to anger, exhaustion, and poor performance. We
follow Angus as he learns to use Three Deep Breaths to turn conflict into opportunity,
pressure into peak performance, and mundane moments into a magical ones.

viernes, 18 de abril de 2014

El libre albedrío

El libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia, mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por pensadores tales como Baruch Spinoza, Arthur Schopenhauer, Karl Marx o Friedrich Nietzsche. El concepto es comúnmente usado y tiene connotaciones objetivas al indicar la realización de una acción por un agente no condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.

El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. Por ejemplo, en la ética puede suponer que los individuos pueden serresponsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, algunas de las cuales son conscientes.

La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia.

Existen varios puntos de vista sobre si la libertad metafísica existe, eso es, si las personas tienen el poder de elegir entre alternativas genuinas.1

El determinismo es el punto de vista según el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser.

El incompatibilismo es el punto de vista según el cual no es posible reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío. El determinismo duro acepta tanto el determinismo como el incompatibilismo, y rechaza la idea de que los humanos poseen un libre albedrío.

Lo contrario a esto es el libertarismo2 filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechaza el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, implica que el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa. La teoría de la agencia es una forma del libertarismo que mantiene que la elección entre el determinismo y el indeterminismo es una dicotomía falsa. Antes que voluntad, es un efecto sin causa, la teoría de la agencia sostiene que un acto de libre albedrío es un caso de agente-causalidad, por lo cual un agente (persona, el ser) causa un acontecimiento. Es una filosofía separada de la teoría económica y política del libertarismo. El libertarismo metafísico se llama a veces voluntarismo para evitar esta confusión.

El compatibilismo3 es el punto de vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aún en ausencia de incertidumbre metafísica. Compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos que uno piense que existen en uno mismo. La filosofía que acepta tanto el determinismo como el compatibilismo se llama el determinismo suave.

Baruch Spinoza comparó la creencia del hombre en el libre albedrío con una piedra que piensa que escogió el sendero al cual llegó por el aire y el lugar en el cual aterrizó. En la Ética escribió, "Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales". "No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito." "Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza."6 7

Arthur Schopenhauer, estando de acuerdo con Spinoza, escribió, "Todos creen a priori en que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida... Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta —a su asombro— de que no son libres, sino sujetos a la necesidad; su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener. Desde el principio de sus vidas al final de ellas, deben soportar el mismo carácter...”8

En la emergente o filosofía generativa de la ciencia cognitiva y la psicología evolucionista, el libre albedrío es la generación de posibles comportamientos infinitos de la interacción de un grupo de reglas y parámetro finitos. A pesar del impredecible carácter del comportamiento emergente de procesos deterministas guía a la percepción del libre albedrío, el libre albedrío como una entidad ontológica no existe.

Como una ilustración, los juegos de mesa de estrategia como el ajedrez y el go, son rigurosamente determinados en sus reglas y parámetros expresados en términos de la oposición de las piezas en relación con las demás en el tablero. Aun así, el ajedrez y el go, con sus estrictas y simples reglas, generan una gran variedad de comportamientos impredecibles. Por analogía, los emergentes o generativos sugieren que la experiencia de libre albedrío emerge de la interacción de reglas finitas y parámetros determinados que generan comportamientos infinitos y predecibles. En la vista de la dinámica y psicología y evolución, células autómatas y las ciencias generativas el comportamiento social puede ser controlado como proceso emergente, y la percepción del libre albedrío fuera de la casualidad es esencialmente una prueba de ignorancia.

martes, 8 de abril de 2014

Thai


domingo, 6 de abril de 2014

fumando en Malasia



Eso fue en Malasia eran chavos que se juntaban ahí para fumar marihuana como allá es catalogado como muy pero muy malo fumar marihuana estas personas quisieron hacer justicia con sus propias manos.


viernes, 4 de abril de 2014

De Himmler a la retórica contemporánea

El análisis del lenguaje con el que un Estado justifica la eliminación de niños no es un ejercicio de retórica abstracta, sino un acto de responsabilidad intelectual. La cita que abre esta reflexión —la intervención de Heinrich Himmler en Posen, el 6 de octubre de 1943— no es solo un documento histórico. Es un artefacto de la lógica soberana que, cuando se repite, deja de ser pasado y se convierte en advertencia.

“Llegamos a la decisión moral de hacer desaparecer a este pueblo de la tierra… No nos consideramos con derecho a permitir que los hijos crecieran para vengarse de nuestros hijos y nietos.”
— Heinrich Himmler, Posen, 6 de octubre de 1943.

Himmler repitió esta lógica exacta en Sonthofen en mayo de 1944, declarando que los alemanes no tenían “derecho a permitir que creciera una generación de vengadores llena de odio” con la que habría que lidiar. La estructura del argumento es espeluznantemente simple: el niño no es un niño, es un futuro enemigo. Su existencia no se juzga por lo que es, sino por lo que podría llegar a ser. La muerte del niño no es un asesinato; es una “solución” preventiva a un problema de seguridad futura.

Uno no puede evitar notar que esta gramática no murió en 1945 y tiene la obligación de señalar cuándo y cómo reaparece. En el contexto israelí contemporáneo, declaraciones de funcionarios de alto rango reproducen, con notable fidelidad estructural, la premisa himmleriana: que la existencia de ciertos niños constituye una amenaza biológica o demográfica que debe neutralizarse antes de que se materialice.

El ejemplo más explícito proviene del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir. Durante una discusión de gabinete sobre las reglas de enfrentamiento en la “línea amarilla” de Gaza, Ben-Gvir cuestionó la restricción de disparar solo contra “sospechosos adultos” que se aproximaran a la valla. Su pregunta, registrada en medios israelíes y árabes, fue: “¿Por qué no disparamos a un niño que va montado en un burro?”. La declaración no es un lapsus. Es la formulación operativa de una doctrina: el niño que se aproxima no es un menor en peligro, sino un vector de amenaza que debe ser tratado como tal.

La lógica se profundiza en el nivel discursivo que precede a la acción militar. El diputado Nissim Vaturi, vicepresidente de la Knéset, escribió el 9 de octubre de 2023: “Borren Gaza. Nada más nos satisfará… No dejen a ningún niño allí; expulsen a todos los que queden al final, para que no tengan una resurrección”[citation:3]. En enero de 2025, insistió: “Gaza está llena de terroristas y todo niño nacido allí ya es un terrorista, desde el momento de su nacimiento”. La ontología es clara: el niño palestino no se convierte en enemigo; ya lo es por el hecho de haber nacido. No hay proceso, no hay elección, no hay futuro que pueda redimirlo. Solo hay una identidad dada por el origen.

El informe de la Comisión Independiente de Investigación de Naciones Unidas ha documentado esta pauta con precisión jurídica. La Comisión concluyó que “mucha parte del daño sufrido por los niños palestinos no fue incidental, sino intencionado para destruir la existencia de los palestinos en Gaza como grupo”. Y añadió: “Dado que los niños encarnan la continuidad biológica y social del grupo, la Comisión tiene motivos razonables para concluir que estos actos forman parte de una estrategia deliberada para destruir el futuro de los palestinos en Gaza atacando a sus hijos”.

La conexión con Himmler no es una analogía perezosa. Es un isomorfismo estructural. En ambos casos, el niño es eliminado no por un acto que haya cometido, sino por la función que podría cumplir en el futuro: la de vengador, la de continuador, la de testigo. La soberanía se arroga el derecho de decidir quién merece tener un futuro y quién debe ser borrado para que el futuro del “nosotros” sea seguro.

La única diferencia relevante entre la lógica de Himmler y las declaraciones citadas no es de estructura, sino de eficacia histórica. Una se implementó con una burocracia industrial de exterminio; la otra se formula en un contexto de asedio y bombardeo que, según organismos internacionales, ha producido más de 18.000 niños muertos. La pregunta que queda no es si la lógica es la misma. Es porque, una vez más, elegimos no escucharla.


domingo, 30 de marzo de 2014

El hombre en busca de sentido de Viktor E. Frankl

Publicado originalmente en Viena en 1946 bajo el título Ein Psycholog erlebt das Konzentrationslager («Un psicólogo en el campo de concentración»), el testimonio del neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Emil Frankl (1905–1997) constituye uno de los documentos humanos, filosóficos y psicológicos más trascendentales del siglo XX. La obra, que posteriormente se tradujo al inglés como From Death-Camp to Existentialism antes de adoptar su título definitivo Man's Search for Meaning (traducido al español como El hombre en busca de sentido), trasciende el mero relato testimonial para erigirse en un tratado ontológico sobre la condición humana bajo circunstancias de opresión extrema.


I. Contexto Histórico y la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia

Para la historiografía del pensamiento del siglo XX, la obra de Frankl debe situarse en la genealogía de la psicología vienesa. Frente al reduccionismo mecanicista del psicoanálisis de Sigmund Freud (centrado en la «voluntad de placer» y el principio del placer) y la psicología individual de Alfred Adler (centrada en la «voluntad de poder» y el complejo de inferioridad), Frankl fundó la llamada Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia: la Logoterapia (del griego logos, entendido como 'sentido', 'propósito' o 'significado').

El proyecto intelectual de Frankl ya estaba conceptualizado antes de su deportación en 1942. Sin embargo, su confinamiento en los campos de concentración de Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Türkheim (subcampos de Dachau) transformó su hipótesis teórica en una comprobación existencial trágica. La experiencia del Holocausto no creó la logoterapia, sino que la somete a la prueba de fuego del mysterium iniquitatis (el misterio del mal) y del sufrimiento ineludible.


II. Análisis Crítico y Corrección Conceptual del Método Frankliano

Las síntesis divulgativas tienden a distorsionar el pensamiento de Frankl al reducir su método a una suerte de «visualización positiva» o técnica de pensamiento mágico. Es preciso corregir esta lectura superficial:

  • No es mero pensamiento desiderativo: La logoterapia no consiste en «imaginar de forma inmersiva un resultado positivo» para sobrevivir. Para Frankl, la supervivencia en el campo de concentración no dependía de la fantasía ni del optimismo ingenuo (que a menudo conducía a la desesperación cuando las expectativas no se cumplían), sino de la capacidad de asumir la responsabilidad (*Verantwortlichkeit*) ante la vida.
  • Inversión de la pregunta existencial: Frankl invierte el planteamiento tradicional: el ser humano no debe preguntar cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es él a quien la vida interroga. La existencia exige una respuesta activa mediante actos, actitudes y decisiones concretas en el presente.
  • La influencia de Friedrich Nietzsche: El eje filosófico del texto se sintetiza en la célebre máxima de Nietzsche rescatada por Frankl: «Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo» (Wer ein Warum zum Leben hat, erträgt fast jedes Wie).

III. Estructura y Filosofía de la Obra

La obra está estructurada conceptualmente en dos bloques complementarios:

1. La fenomenología de la experiencia en el campo (Parte I)

Frankl articula una microhistoria fenomenológica de la psique del prisionero medio, dividida en tres fases sociopsicológicas:

  1. El internamiento: Dominado por el «shock» inicial y la ilusión del indulto.
  2. La rutina del campo: Caracterizada por la apatía, la muerte emocional y el embotamiento afectivo como mecanismos de defensa frente a la crueldad sistemática.
  3. La liberación: Marcada por la despersonalización, la amargura y el peligro de la descompresión moral tras el trauma acumulado.

2. Conceptos fundamentales de la Logoterapia (Parte II)

Frankl sostiene que el ser humano puede encontrar sentido a la existencia a través de tres vías fundamentales:

  • A través de la realización de un trabajo o creación: El valor de la obra y la aportación al mundo.
  • A través de la experiencia o el encuentro: El amor hacia otro ser humano en su absoluta singularidad.
  • A través de la actitud ante el sufrimiento inevitable: Cuando el ser humano se enfrenta a un destino inalterable (como una enfermedad incurable o el encarcelamiento), conserva la última de las libertades humanas: la elección de la propia actitud ante las circunstancias.

IV. Trayectoria Editorial e Impacto Histórico-Cultural

La historia editorial del texto refleja la evolución de la memoria colectiva de posguerra. La primera edición de 1946, publicada de forma anónima en Viena, tuvo un tiraje modesto. Sin embargo, su revisión y expansión traducidas al inglés en 1959 impulsaron el libro a la categoría de clásico de la literatura universal.

Reconocida por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y el Book-of-the-Month Club en los años noventa como uno de los diez libros más influyentes del siglo XX en Norteamérica, la obra superaba los diez millones de ejemplares vendidos y las 24 traducciones al momento del fallecimiento de Frankl en 1997. Su vigencia histórica reside en que no ofrece una respuesta dogmática a la tragedia, sino una defensa rigurosa de la dignidad ontológica del ser humano en medio del abismo de la historia.


Gimnasia cerebral

¿Qué ocurre en tu cerebro cuando tejes?

Por Jacque Wilson, CNN